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La victoria del "águila", ¿porqué EE.UU. declara que renuncia al tratado ABM?
Ahora que la guerra en Afganistán parece llegar a su fin y el mundo entero desea conocer si las fuerzas norteamericanas encontrarán finalmente a Bin Laden, EE.UU., dio a conocer el 11 las siguientes espeluznantes noticias: la Casa Blanca ha decidido notificar formalmente a Rusia que EE.UU. renunciará en pocos días al Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM) firmado en 1972.
La noticia ha dejado al mundo asombrado. Este hecho no sólo representa la renuncia de EE.UU. a un importante acuerdo internacional por primera vez desde que acabó la II Guerra Mundial, sino que también implica la desintegración de un mecanismo internacional que prohibe la defensa estratégica y que ha estado en vigor casi 30 años.
La administración de Bush una vez más empuña la mágica arma del "unilateralismo"
Tras los ataques terroristas del 11 de setiembre, Estados Unidos y Rusia "acercaron" posiciones. La plena cooperación proporcionada por Rusia a Estados Unidos en la guerra de Afganistán y otras acciones contra el terrorismo son factores clave para que EE.UU. consiguiera su victoria sobre los talibán en 62 días. En las acciones futuras de EE.UU. contra el terrorismo, la cooperación de Rusia desempeñará, sin ninguna duda, un papel significativo. Por lo tanto, si se presta atención a la rápida mejoría de las relaciones entre ambos países tras la guerra de Afganistán, debería haber sido difícil para Estados Unidos renunciar unilateralmente al tratado ABM.
Ahora, la súbita declaración estadounidense equivale obviamente a un duro golpe del "unilateralismo" de Estados Unidos sobre la comunidad internacional, la cual ha mostrado una gran preocupación y oposición al despliegue unilateral estadounidense del sistema de defensa antimisiles.
El 2 de noviembre del 2001, la 56a Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución, que especificaba que se debía mantener y observar el tratado ABM, mediante una aplastante mayoría, 80 votos a favor y tres en contra, hecho que reiteró el espíritu de las resoluciones relacionadas aprobadas por la Asamblea General en diciembre de 1999, en las que se pedía a sus estados firmantes que observaran estrictamente los contenidos del tratado, se abstuvieran de desplegar y transferir el sistema de armas antimisiles y salvaguardaran la finalización y eficacia del tratado ABM. Ahora, tres meses después del incidente del 11 de setiembre, mientras la comunidad internacional está ayudando a EE.UU. a ganar la guerra en Afganistán, él mismo una vez más hace oídos sordos a la justa voz de la comunidad internacional. Esto sólo puede provocar una vez más un profundo asombro de la gente respecto al comportamiento internacional de EE.UU., un comportamiento "lleno de aire hegemónico".
La intención de EE.UU.
El incidente del 11 de setiembre y las acciones militares contra el terrorismo de EE.UU., sin ninguna duda, realzaron la urgencia de la administración de Bush de acelerar el desarrollo y despliegue del sistema NMD y han, hasta cierto punto, reforzado la persuasión nacional de EE.UU. en el establecimiento del sistema. Obviamente, la administración de Bush no dejará escapar esta oportunidad para desarrollar su programa del Escudo Nacional Antimisiles. El 11 de diciembre, en el discurso que pronunció en una academia militar del estado de Carolina, Bush dijo explícitamente que el sistema NMD es un "medio eficaz" para luchar contra el terrorismo. Tras "el incidente del 11 de setiembre", el índice de apoyo de las encuestas experimentó un aumento pronunciado. Una reciente encuesta muestra que el índice de aprobación pública de Bush ha alcanzado el 90 por ciento, mientras que el índice de apoyo a su política exterior ha alcanzado el 75 por ciento. Este índice de apoyo nacional "dorado" ha alentado al presidente norteamericano a decidir la declaración de su renuncia al tratado ABM sin evitar la oposición de sus adversarios políticos y de opiniones nacionales divergentes.
"Renunciar al tratado" es la primera elección de Estados Unidos. Ni importa cómo el tratado será revisado, los Estados Unidos estarán sujetos a su restricción. El tratado ABM es un obstáculo a la administración de Bush que ya posee un colosal plan de desarrollo del sistema de misiles y está dispuesta a desplegarlo lo antes posible. De hecho, Estados Unidos había planeado su renuncia al tratado ABM en agosto del 2001 y había puesto la fecha límite para tomar la decisión este diciembre. La principal preocupación de la administración de Bush sobre su elección de "renunciar al tratado" fue la reacción de Rusia. Ahora que ambos han establecido una "nueva amistad" en su cooperación antiterrorista, y Rusia ha acordado salir de la sombra de la guerra fría juntamente con Estados Unidos y eliminar los restos de ésta, es el mejor momento para EE.UU. para decidir su retirada del tratado ABM. Tras la retirada, los Estados Unidos pueden proseguir, sin escrúpulos, con el establecimiento de su sistema NMD.
La decisión de Bush de "renunciar al tratado" significa el fin al debate de la Casa Blanca sobre las políticas sobre el tema antimisiles. Sin embargo, también significa un golpe contundente a la idea política del secretario de Estado norteamericano Colin Powell y a su posición política personal. Powell siempre ha abogado por la modificación del tratado mediante la negociación con Rusia, pero el mantenimiento del tratado ABM también puede permitir a Estados Unidos desplegar un cierto tipo de sistema antimisiles. Por otro lado, el "¨¤guila", representado por el secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld, ha tomado una vez más la iniciativa en la decisión política, y la asesora de Asuntos de Seguridad Nacional Condoleeza Rice está de su lado en esta decisión. The New York Times dijo abiertamente el 12 de diciembre que "la renuncia al tratado" representa la victoria de Rumsfeld.
La historia a veces es bastante irónica. En 1976, Rumsfeld, quien ocupaba el puesto de secretario de Defensa en la administración de Ford, ordenó el cierre de la base antimisiles en el estado de Dakota del Norte; 25 años más tarde, cuando Rumsfeld sirve de nuevo como secretario de Defensa, declara el reestablecimiento de la base de defensa de misiles norteamericana y él mismo anuncia el fin del tratado ABM que ha existido durante 30 años. ¿Representará realmente la "renuncia al tratado" la "victoria" de Rumsfeld? La historia nos dará la respuesta.
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